Un pequeño sangrado entre menstruaciones, un flujo que cambió, una molestia pélvica que apareció justo antes de que te llegara. Es fácil atribuirlo todo al ciclo, pero no siempre es solo eso.
01. Lo que solemos pasar por alto
Cuando pensamos que "es parte del ciclo"
Es muy fácil atribuir estos cambios al ciclo menstrual. Y muchas veces efectivamente pueden estar relacionados con él. Pero hay algo importante que también debemos considerar.
Algunas infecciones de transmisión sexual (ITS) pueden no producir síntomas o manifestarse con señales tan leves que pueden confundirse con cambios menstruales o ginecológicos habituales.
Nuestro cuerpo cambia durante el ciclo menstrual. El flujo vaginal, por ejemplo, puede modificar naturalmente su cantidad y consistencia. Pero existen algunos cambios que merecen atención, especialmente cuando son nuevos, aparecen repetidamente o son diferentes a nuestro patrón habitual:
Esto no significa automáticamente que exista una ITS. Sin embargo, dependiendo de los antecedentes y la historia sexual de cada persona, puede ser necesario descartarla.
02. Dos ejemplos concretos
Clamidia y gonorrea: dos ITS que pueden pasar desapercibidas
Clamidia (Chlamydia trachomatis)
La Organización Mundial de la Salud señala que muchas personas con clamidia no presentan síntomas o presentan manifestaciones leves. Cuando aparecen síntomas en mujeres, pueden incluir cambios en el flujo vaginal, dolor abdominal bajo y sangrado entre menstruaciones o después de las relaciones sexuales.
Gonorrea (Neisseria gonorrhoeae)
Algo similar ocurre con la gonorrea: muchas mujeres pueden no presentar síntomas y, cuando existen, puede aparecer flujo vaginal, molestias al orinar o sangrado entre períodos o durante las relaciones sexuales.
Ambas infecciones pueden producir cervicitis, es decir, inflamación del cuello uterino. Los CDC señalan que la cervicitis puede ser completamente asintomática, aunque algunas personas presentan flujo vaginal anormal o sangrado intermenstrual, especialmente después de las relaciones sexuales.
Por eso, ese sangrado que pensamos que simplemente fue un desajuste hormonal no siempre debería interpretarse únicamente desde el ciclo menstrual.
03. Lo más importante
¿Cómo puedo saber si es una ITS?
"No podemos diagnosticar una ITS solamente por los síntomas y tampoco podemos descartarla porque no siento nada."
La OMS destaca que las ITS frecuentemente son asintomáticas y que, cuando producen síntomas, estos pueden ser poco específicos. Por eso, cuando existe indicación, los exámenes son los que permiten confirmar o descartar una infección.
La necesidad de testearse dependerá de cada persona: antecedentes, nuevas parejas, prácticas sexuales, exposición, uso de métodos de barrera y presencia o ausencia de síntomas.
04. La conexión
Tu salud menstrual también forma parte de tu salud sexual
Conocer tu ciclo no significa solamente saber cuándo llegará tu próxima menstruación; también significa reconocer qué es habitual para ti y qué cambió.
Si comienzas a presentar sangrado entre menstruaciones, después de las relaciones, cambios persistentes en el flujo o molestias que antes no existían, no necesitas asumir inmediatamente que tienes una ITS, pero tampoco normalizarlo durante meses pensando que debe ser hormonal.
Menstruación y salud sexual no son temas separados. Ambas nos entregan información sobre nuestro cuerpo. Y a veces, prestar atención a un pequeño cambio puede ser la oportunidad de detectar algo que, de otra forma, habría permanecido en silencio.
05. La columna de Catalina
Mi mirada como matrona
En consulta, algo que considero fundamental es no mirar la salud menstrual y la salud sexual como si fueran temas separados.
Muchas veces normalizamos pequeños cambios porque pensamos "debe ser mi ciclo", "quizás estoy por menstruar" o "seguramente son mis anticonceptivos". Y aunque muchas veces efectivamente puede existir una explicación relacionada con el ciclo, también hay situaciones en las que vale la pena mirar un poquito más allá.
Las ITS pueden ser silenciosas y, cuando presentan síntomas, estos no siempre son tan evidentes. Por eso, para mí, conocer tu propio patrón menstrual es también una herramienta de autocuidado: saber cómo suele ser tu flujo, cuándo menstrúas, cómo son tus sangrados y reconocer cuando aparece algo diferente.
Y quiero dejar algo muy claro: no se trata de vivir con miedo ni pensar que cada cambio significa una ITS. Se trata de conocernos, prevenir y consultar cuando algo cambia o nos genera dudas.
Como matrona, prefiero que conversemos una inquietud que finalmente resulte no ser nada importante, antes que dejar pasar durante meses algo simplemente porque pensamos que era normal.
Hablar de ITS también es hablar de menstruación, prevención y conocimiento de nuestro propio cuerpo.
06. Preguntas frecuentes
Preguntas frecuentes sobre ITS y salud menstrual
¿Un sangrado entre menstruaciones siempre significa una ITS?
No necesariamente. Puede estar relacionado con el ciclo, pero cuando es nuevo, se repite o es distinto a tu patrón habitual, vale la pena consultarlo con tu matrona o ginecólogo/a para descartar otras causas, incluidas las ITS.
¿Puedo tener una ITS sin presentar síntomas?
Sí. La OMS señala que muchas ITS, como la clamidia y la gonorrea, frecuentemente son asintomáticas o presentan síntomas muy leves e inespecíficos.
¿Cómo se diagnostica una ITS?
No se puede diagnosticar ni descartar solo por los síntomas. Cuando existe indicación, los exámenes son los que permiten confirmar o descartar una infección.
¿Cuándo debería testearme por una ITS?
La necesidad de testearse depende de cada persona: antecedentes, nuevas parejas, prácticas sexuales, exposición, uso de métodos de barrera y presencia o ausencia de síntomas. Tu matrona o ginecólogo/a puede ayudarte a evaluarlo.
Este artículo es informativo y no reemplaza una consulta con tu matrona/ginecólogo/a de confianza.
