Menstruar en un cuerpo neurodivergente: cuando sentir se vuelve intenso
Para algunas personas, la menstruación no es solo dolor o cambios de ánimo: es una experiencia sensorial que puede sentirse abrumadora. Te contamos por qué, desde la mirada de una matrona especialista.
En este artículo
- Antes de seguir leyendo, hazte estas preguntas
- Menstruar se procesa a través de los sentidos
- Cuando la menstruación se convierte en sobrecarga sensorial
- No siempre es falta de educación
- Funciones ejecutivas y gestión menstrual
- Elegir accesibilidad y funcionalidad, no solo "la opción correcta"
- Lo que aprendí probando las toallitas de MeNess
01 — Antes de empezar
¿Te ha pasado esto durante tu periodo?
Antes de hablar de ciencia, quiero que te hagas estas preguntas. Si respondiste que sí a alguna, sigue leyendo: esto es para ti.
A veces reducimos la menstruación a "solamente sangrar", pero es una experiencia corporal mucho más compleja. Y para algunas personas neurodivergentes, puede sentirse de forma particularmente intensa.
02 — La base sensorial
Nuestro cuerpo procesa la menstruación a través de los sentidos
Como matrona especializada en salud de la mujer y neurodivergencias, una de las cosas que más me interesa visibilizar es que la menstruación no solamente ocurre en nuestro útero: también involucra nuestra experiencia corporal y sensorial.
Durante los días previos y durante la menstruación podemos experimentar molestia o cólicos, distensión abdominal y pélvica, cambios en la sensibilidad corporal, cansancio, fluctuaciones emocionales y modificaciones en la percepción del propio cuerpo. Toda esta información —dolor, inflamación, olor, textura— viaja desde nuestros sensores en piel, órganos y tejidos, pasa por fibras nerviosas y médula espinal, y finalmente es procesada por el cerebro para convertirse en lo que llamamos una experiencia.
En personas autistas o con TDAH pueden existir diferencias en esta ruta de procesamiento sensorial, incluyendo la sensibilidad táctil, olfatoria y la interocepción: el sentido que nos ayuda a percibir señales internas del cuerpo (útero, vagina, órganos pélvicos).
No todas las personas neurodivergentes sienten y procesan igual. Puede haber hipersensibilidad y evitación sensorial a ciertas texturas, olores y sensaciones internas, o por el contrario, baja sensibilidad y dificultad para reconocer señales corporales.
03 — Sobrecarga sensorial
Cuando la menstruación se convierte en sobrecarga sensorial
Para algunas personas, sentir un cólico no es solamente "tener un poco de dolor": puede ser imposible dejar de prestar atención a esa sensación. La inflamación puede sentirse insoportable porque la ropa ya no se siente igual sobre el abdomen. Una costura, una tela, un elástico o una ropa interior demasiado ajustada pueden convertirse en estímulos que el cuerpo deja de tolerar.
"Para mí, los 3 días antes de menstruar y durante todo el sangrado, la ropa que uso es un verdadero problema. No es el dolor ni la sensibilidad emocional, sino la sensibilidad corporal táctil. Ojalá pudiera andar en pijama todo el día."
— Vania Morales, matronaEl sangrado también tiene una dimensión sensorial: sentir humedad, sentir el producto sobre la piel, sentir la copa presionando internamente, percibir un olor más intenso, o incluso el hecho de ver la sangre puede ser una experiencia desagradable para algunas personas.
04 — Más allá de la educación
No siempre es falta de educación menstrual
La historia que la sociedad moderna nos cuenta sobre la menstruación suele tener connotación negativa, alimentando un rechazo innato hacia un fluido que biológicamente tiene significados muy positivos, pero que tratamos como "desecho" y algo que hay que "ocultar".
Recuerdo a una paciente de 10 años, con un perfil sensorial neurodivergente, preparada con muchísimo amor para su primera menstruación: educación integral, anticipación, acompañamiento cálido y respetuoso. Y sin embargo, cuando llegó su menstruación, hubo asco, náuseas e incluso vómitos al ver la sangre.
Podemos preparar y anticipar a una persona para recibir su menstruación de forma amable y positiva, pero no podemos controlar cómo su sistema nervioso va a experimentar aquello que ocurre en su cuerpo.
Podemos ofrecer información, influir en creencias, cambiar el lenguaje, transformar la relación cultural y emocional con la menstruación. Pero también necesitamos considerar la biología y la sensorialidad, porque no todo lo que sentimos es una elección o un mandato.
05 — Funciones ejecutivas
Gestionar la menstruación también es un desafío cognitivo
Anticiparse a los días de sangrado, planificar, recordar comprar productos, cambiarse, lavar y esterilizar. Decidir qué producto usar o qué ropa ponerse puede resultar una tarea compleja e incluso paralizante para algunas personas.
La gestión menstrual implica procesamiento sensorial, planificación, organización y toma de decisiones. Cuando existen dificultades en las funciones ejecutivas —el conjunto de procesos que nos permiten planificar, memorizar, organizar y regular el comportamiento— una tarea sencilla puede requerir una cantidad enorme de energía mental.
Un estudio realizado en Chile en 2025 con personas autistas de la Región Metropolitana encontró una interacción entre menstruación, síntomas sensoriales y funciones ejecutivas, además de dificultades para encontrar productos adecuados para la gestión menstrual.
— Loyola Mena, 2025Un estudio cualitativo sobre menstruación y dolor en personas autistas encontró sobreestimulación durante la menstruación y un impacto importante de las experiencias sensoriales en la vivencia del dolor y la vida cotidiana.
— Henderson et al., 2023Durante los últimos 7 años usé productos reutilizables porque para mí es intransable reducir el impacto ambiental de la higiene menstrual. Pero últimamente me he encontrado pensando "ya no quiero hacer todo esto" — no por falta de compromiso con el planeta, sino porque bajo estrés mi capacidad ejecutiva está más deficiente, y una tarea que hacía "sin problemas" ahora la siento imposible de sostener.
06 — Accesibilidad
Elegir un producto también es una decisión de accesibilidad
¿Podemos hablar de sustentabilidad sin convertirla en otra exigencia y mandato para las personas menstruantes? No todas necesitamos lo mismo. No todos los cuerpos sienten igual. No todos los sistemas nerviosos procesan igual. Y no todas tenemos la misma energía disponible para gestionar nuestra menstruación.
¿Qué textura tolero? ¿Quiero sentir el flujo o prefiero no sentirlo? ¿Me molesta la humedad? ¿Me incomoda introducir algo en mi vagina? ¿Puedo sostener la rutina de lavado y esterilización? Estas preguntas también son parte de lo que llamamos salud menstrual.
La evidencia respalda esta mirada: en jóvenes autistas, el impacto sensorial fue señalado como un factor central en la elección de productos, con una preferencia marcada por la ropa interior menstrual, seguida de toallitas desechables y reutilizables, y en último lugar tampones y copa menstrual.
Basado en preferencias reportadas por jóvenes autistas — Lundy et al., 2025
07 — Mi experiencia
Yo hoy estoy eligiendo mi paz
Llegar al punto de no querer salir a la calle porque no quiero usar un calzón menstrual, ni copita, ni toallita reutilizable en una larga jornada de trabajo me estaba paralizando. Horas y horas viendo qué ponerme, perdiendo energía mientras otras simplemente lo hacen. Así se vive ser neurodivergente.
Hace poco conocí las toallitas menstruales de Meness y con mucha emoción sentí que "llegaron del cielo". Al usarlas no sentí ningún olor sintético, la textura era extremadamente suave y amable con mi piel. Elaboradas con materiales naturales, sin plástico ni disruptores endocrinos y 100% compostables — no tuve que elegir entre comodidad e impacto ambiental.
— Vania Morales, matronaNo necesito demostrar mi compromiso con el planeta a costa de mi propia comodidad y funcionalidad diaria. A veces necesitar una opción más simple no es abandonar nuestros valores: es encontrar una forma más sostenible de sostenerlos.
La menstruación no se vive solamente desde el útero. Se vive desde la piel, el olfato, la interocepción, el dolor, las emociones, la energía, la atención y las funciones ejecutivas. Quizás la pregunta más importante ya no sea "¿cómo enseñamos a gestionar la menstruación?", sino ¿qué necesita el cuerpo de cada persona para que menstruar sea una experiencia más habitable?
