Deseo, lubricación y placer a lo largo del ciclo menstrual.
¿Alguna vez has sentido que hay días en que te encuentras conectada con tu sexualidad, mientras que en otros el deseo parece simplemente no estar? ¿O que tu cuerpo responde de manera diferente frente a un mismo estímulo dependiendo del momento del mes?
Muchas mujeres reconocen estos cambios, pero pocas veces nos enseñaron a observar el ciclo menstrual más allá de la menstruación, la fertilidad o la posibilidad de una gestación.
El ciclo menstrual implica fluctuaciones hormonales que pueden relacionarse con cambios físicos y emocionales y, en algunas mujeres, también con aspectos de su respuesta sexual. Sin embargo, esto no significa que exista una fórmula universal que determine cómo deberíamos sentirnos sexualmente en cada fase del ciclo. Y quizás ese sea el primer mito que necesitamos derribar.
01. El primer mito
El deseo sexual no depende solamente de las hormonas
Cuando hablamos de deseo sexual femenino, es fácil caer en explicaciones exclusivamente hormonales: más estrógeno significa más deseo, ovulación significa mayor libido o menstruación significa menor interés sexual. La realidad es bastante más compleja.
El deseo sexual es multifactorial. Nuestro estado emocional, el estrés, la calidad del sueño, la relación con nuestro cuerpo, los medicamentos que utilizamos, la anticoncepción, la maternidad, nuestras experiencias previas, el vínculo de pareja y, por supuesto, el contexto en que ocurre un encuentro sexual pueden influir en él.
Las hormonas forman parte de esta ecuación, pero no son toda la ecuación. De hecho, investigaciones que han seguido a mujeres diariamente durante distintos momentos del ciclo muestran que los cambios psicológicos pueden tener incluso mayor peso que algunos cambios físicos a la hora de explicar las variaciones del deseo sexual (1).
Por eso, más que preguntarnos "¿qué debería sentir en esta fase?", puede ser mucho más interesante preguntarnos: "¿qué ocurre conmigo?"
02. Fase por fase
¿Qué puede ocurrir con nuestra sexualidad durante el ciclo?
Fase folicular
Comienza con la menstruación y continúa hasta la ovulación. Algunas mujeres describen mayor energía, disposición y conexión corporal a medida que avanza esta etapa.
Ovulación
Algunas investigaciones observan un aumento promedio del deseo sexual y de la lubricación, además de variaciones en la motivación sexual, aunque el patrón está lejos de ser universal.
Fase lútea
Aumenta la progesterona. Especialmente en los días previos a la menstruación, algunas mujeres experimentan cambios en el ánimo, cansancio o molestias físicas que pueden modificar su disposición hacia la actividad sexual.
"Sin embargo, este patrón está lejos de ser universal. Algunas mujeres presentan un aumento del deseo en torno a la ovulación, otras durante el período perimenstrual y otras prácticamente no experimentan cambios asociados al ciclo" (1).
¿Significa que todas deberíamos sentirnos especialmente sexuales cuando ovulamos? No. Las diferencias entre mujeres son importantes y también puede haber diferencias entre un ciclo y otro en una misma persona.
Pero nuevamente: no existe una única experiencia. Hay mujeres que sienten menos interés sexual en los días previos a la menstruación y otras que no perciben cambios significativos. Incluso algunas refieren mayor deseo en el período cercano a la menstruación.
03. Una distinción clave
Lubricación y deseo no son lo mismo
Podemos tener deseo y presentar dificultades para lubricar. También podemos experimentar una respuesta genital sin que exista necesariamente una experiencia subjetiva equivalente de excitación. Aunque ambas dimensiones pueden relacionarse, la respuesta genital y la experiencia subjetiva de excitación no siempre coinciden.
Este fenómeno ha sido ampliamente descrito en la literatura sobre respuesta sexual femenina y se conoce como concordancia sexual. Las investigaciones muestran que existe una importante variabilidad entre mujeres en el grado de correspondencia entre la respuesta genital y la excitación experimentada subjetivamente (2, 3).
Presentar menor lubricación en determinado momento no significa automáticamente "tener menos deseo", ni mucho menos que exista necesariamente un problema con nuestra sexualidad.
04. Más allá del orgasmo
¿Y qué ocurre con el placer?
El placer es todavía más amplio. Una experiencia sexual satisfactoria no depende exclusivamente de nuestros niveles hormonales ni de alcanzar un orgasmo.
Sentirnos seguras, cómodas, escuchadas, conectadas con nuestro cuerpo y libres para comunicar lo que queremos (y también lo que no queremos) forma parte de nuestra experiencia sexual.
El cuerpo puede cambiar a lo largo del ciclo, pero el contexto también importa. Por eso, conocer nuestras propias respuestas puede ayudarnos a identificar qué condiciones favorecen nuestro bienestar sexual: cuándo necesitamos mayor estimulación, cuándo buscamos contacto o intimidad, qué prácticas disfrutamos más o, simplemente, cuándo no tenemos interés en mantener actividad sexual.
Y todas esas posibilidades son válidas.
05. Una herramienta, no una exigencia
Registrar para conocerse, no para exigirse
Así como algunas mujeres registran su menstruación, sus síntomas o cambios en el flujo cervical, también podemos observar nuestra sexualidad.
Durante dos o tres ciclos puede resultar interesante preguntarnos:
Preguntas para observar tu propio patrón
- ¿Cómo está mi deseo hoy?
- ¿Cómo me siento con mi cuerpo?
- ¿He notado cambios en mi lubricación?
- ¿Qué tan receptiva me siento frente al contacto?
- ¿Estoy descansando bien?
- ¿Cómo está mi nivel de estrés?
- ¿Qué necesito para disfrutar?
No para convertir nuestra sexualidad en otra tarea que debemos medir o controlar. Todo lo contrario: la idea es reconocer patrones propios. Quizás descubramos que nuestro deseo aumenta alrededor de la ovulación. Quizás aparezca con mayor intensidad antes de menstruar. Tal vez tenga mucha más relación con nuestros niveles de estrés, con sentirnos emocionalmente conectadas o con haber dormido ocho horas que con el día específico del ciclo.
Ese conocimiento también es salud sexual.
06. Para cerrar
Nuestro ciclo puede orientarnos, pero no definirnos
Conocer el ciclo menstrual puede entregarnos información valiosa sobre nuestro cuerpo. Sin embargo, sería un error reemplazar antiguos mitos sobre la sexualidad femenina por nuevas reglas hormonales.
No existe una fase en la que una mujer "deba" tener deseo, lubricar más o disfrutar mejor.
Existe evidencia de que las fluctuaciones hormonales pueden participar en algunos cambios de la sexualidad durante el ciclo, pero también sabemos que las experiencias individuales son enormemente diversas.
Por eso, conocer nuestro ciclo no debería servir para anticipar cómo tenemos que sentirnos, sino para aprender a escucharnos. Porque comprender nuestra sexualidad también implica reconocer que no somos iguales todos los días.
Y conocer nuestro ciclo puede ser una herramienta más para conocer nuestro cuerpo, nuestro deseo y nuestra propia manera de vivir el placer.
07. Preguntas frecuentes
Preguntas frecuentes sobre ciclo menstrual y sexualidad
¿El deseo sexual depende solo de las hormonas?
No. El deseo sexual es multifactorial: el estado emocional, el estrés, el sueño, la relación con el propio cuerpo, la anticoncepción y el vínculo de pareja también influyen, a veces con más peso que los cambios hormonales.
¿Es normal sentir más deseo durante la ovulación?
Algunas investigaciones muestran un aumento promedio del deseo y la lubricación cerca de la ovulación, pero el patrón no es universal. Hay mujeres que lo notan más en el período perimenstrual y otras que no perciben cambios asociados al ciclo.
¿Lubricación y deseo son lo mismo?
No. Se puede tener deseo y presentar dificultades para lubricar, y también una respuesta genital sin una experiencia subjetiva equivalente de excitación. A esto se le llama concordancia sexual, y varía de una mujer a otra.
¿Debería sentir siempre lo mismo en cada fase de mi ciclo?
No necesariamente. No existe una fórmula universal ni una fase en la que "deba" sentirse más o menos deseo. Conocer tu propio patrón, a través de la observación, es más útil que aplicarte una regla general.
Este artículo es informativo y no reemplaza una consulta con tu matrona, ginecólogo/a o sexólogo/a de confianza.
